Para mantener la higiene de este espacio tan vulnerable a las bacterias hay que tener una limpieza escrupulosa de cada rincón de la cocina. Te indicamos cómo lo puedes hacer sin esar pendiente cada minuto.


- Suelos. Tras cada cocinado, recoge y barre los restos de comida. A la hora de fregar, ten en cuenta el material del suelo. Si es de cerámica o gres, emplea agua tibia y un fregasuelos o un chorrito de vinagre. Si es de piedra natural, lo mejor es agua con jabón neutro o amoniaco. Para los suelos de madera o laminados, usa medio vaso de vinagre blanco en un cubo de agua tibia y escurre bien. Limpia los porcelánicos, con una parte de jabón y 3 de agua.
- Muebles. Los armarios lacados recuperarán su brillo si pasas un trapo empapado en leche caliente y secas con un trapo que no deje pelusa. Si son de melamina, haz una mezcla con una taza de vinagre, dos de agua caliente y una cucharada de bicarbonato. Pasa una bayeta y ¡listos! Para los de madera, haz una solución con un cuarto de taza de vinagre y unas gotas de aceite. Frota con un paño de microfibra y seca con un trapo limpio; conseguirás desinfectar y nutrir la madera a la vez.
- Campana extractora. Elimina la grasa incrustada en ella, poniendo a cocer una olla con agua y zumo de limón con la campana encendida. El vapor hará que se reblandezca y se limpie con mayor facilidad. Los filtros, mejor déjalos a remojo con agua caliente y un poquito de bicarbonato de sodio.
- Horno. Antes de limpiarlo, debes dejar que se enfríe por completo. Si tienes un modelo pirolítico, que se limpia solo ¡eso que te ahorras! Para los que no tienen esa suerte, pasa un paño empapado con una mezcla de bicarbonato de sodio y vinagre. Esta antigua receta funciona muy bien para eliminar manchas difíciles y, además, deja un agradable olor a limpio y fresco.
- Ollas y cazuelas. Elimina los restos de comida pegados, cubriendo la superficie quemada con una masa hecha con media taza de bicarbonato y agua. Frota bien y luego aclara.
- Microondas. Coloca en su interior un cuenco con unas gotas de limón y calienta durante tres minutos. El vaho, hará que la grasa se despegue de las paredes y se pueda quitar fácilmente con un trapo limpio. El plato del interior, límpialo con agua y en tu lavavajillas habitual, o bien, con un chorrito de vinagre.
